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De dónde venimos

Nuestra historia

En noviembre de 1999, la “Obra misionera del Limay” (como la llamaban en aquel entonces desde su iglesia madre en el centro de la ciudad) tomó nuevas responsabilidades al transformarse en una Iglesia independiente, con su propio equipo de líderes y voluntarios dedicados a predicar el evangelio en y desde el barrio Limay, de la ciudad de Neuquén, Argentina.

Por aquellos años, quien la pastoreaba era su fundador, el pastor Lorenzo Klink, acompañado por su esposa Carmen Mayo, quienes, a pesar de su avanzada edad, dieron todo de sí para que el evangelio de Cristo nunca deje de predicarse en ese barrio, y todo el carácter de Jesús sea manifiesto a través de cada obra que emprendían.

En el año 2005, y por invitación de la Iglesia, llegan a radicarse en el lugar los pastores Horacio y Marina Fischer, quienes, después de un prolongado tiempo de búsqueda en oración, dirigieron una nueva etapa de la vida de la Iglesia en pos de una clara visión resumida en dos palabras: “Provocar libertad”.

Esa visión que la Iglesia comenzó a perseguir a partir de ese momento tiene su fundamento en el llamamiento de Moisés (Éxodo 3:7-10), donde, con claridad, la congregación fue encontrando elementos claves de funcionamiento como también de entrenamiento para las nuevas generaciones de líderes que comenzaron a surgir inmediatamente.

No pasó mucho tiempo en que la visión se hizo carne en toda la congregación, encarando la creación de diversos ministerios a través de los cuales, hasta el día de hoy, trabajan arduamente en la sanidad del corazón y la libertad plena de cada persona a la que pueden alcanzar.

Así es que los procesos de libertad y madurez fueron impregnando todas las actividades de la congregación, haciendo que desde los niños hasta los adultos mayores se vean comprometidos en sanar el corazón.

Al mismo tiempo, y como una lógica consecuente, la iglesia estableció una formación regular y profunda de líderes, una acción absolutamente necesaria para que la visión se sostenga y aún crezca en el tiempo. Esta formación interna de líderes no tardó mucho en extenderse a otras congregaciones, entusiasmadas por el crecimiento en la Palabra y su predicación, a tal punto que hoy los materiales de la congregación “El Camino” giran alrededor del mundo, instruyendo a decenas de líderes en formación.

Por otro lado, esa misma formación de líderes provocó que la obra de la Iglesia se extendiera, estableciéndose así varias obras misioneras en distintas ciudades de Argentina, tarea en la cual se continúa hasta el día de hoy.

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